Pasternak

Decidí hacer música con el nombre de Pasternak cuando descubrí que era un robot. Todo empezó hace algunos años al entrar en una tienda de juguetes. El viejo chino roncaba la siesta detrás del mostrador. Era verano en el mundo. El lugar olía a incienso.

Al fondo del local, un robot de madera. ¿No se supone que los robots son de metal? Se llamaba X-504, como el poeta. Lo fabricaba una empresa llamada Imagen Acústica. Me agaché para recogerlo pero antes le saqué una foto. Se veía muy bien sobre la baldosa.

Lo levanté con los dedos como quien toma un poco de sal. En ese momento una descarga eléctrica me despidió por los aires. El viejo chino despertó de su letargo al escuchar el ruido. Se acercó dando zancadas. No puele sel, mielda, gritó. Pero ya era demasiado tarde. Algo me había sucedido. Algo como lo de Peter Parker. Desde entonces llevo conmigo el alma del robot. Y me llamo Pasternak, ya dije.